Escenario hipotético. Las personas y situaciones de este artículo son ejemplos ficticios para explorar decisiones de negocio; no son resultados de clientes.
Nora recibe una propuesta: cargar contratos de clientes en una herramienta de IA para extraer obligaciones. La prueba podría ahorrar tiempo, pero los documentos contienen datos personales, precios y acuerdos confidenciales. Antes de elegir una plataforma, Nora separa la tarea del material: ¿pueden probar la utilidad con documentos ficticios o versiones depuradas?
Clasifica antes de copiar y pegar
El equipo identifica datos públicos, internos, confidenciales y personales. Revisa contratos y avisos de privacidad para entender qué puede compartirse con proveedores. Ninguna etiqueta sustituye una revisión legal cuando hay información regulada. Para el piloto, eliminan nombres y cifras reales y mantienen la evaluación dentro de un entorno autorizado.
Pregunta qué hace el proveedor con el contenido
Nora solicita detalles de retención, acceso, ubicación de tratamiento y posibilidad de borrar contenido. Las condiciones varían por servicio y plan; no debe inferirlas de una demostración. También define qué usuarios están autorizados, quién aprueba cargas y qué resultado puede salir de la herramienta.
Conserva revisión y trazabilidad
La IA puede señalar una cláusula, pero una persona comprueba el texto fuente y su significado antes de actuar. Nora documenta el caso probado, errores y decisión de continuar o detenerse. La política resultante no prohíbe toda experimentación: permite aprender sin convertir información sensible en material de prueba por accidente.
Prueba el caso de uso con datos seguros y evalúa al proveedor antes de usar información real.
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Tres preguntas para empezar.
- ¿Qué información contiene el archivo?
- ¿Qué condiciones tiene el proveedor?
- ¿Quién valida la respuesta?
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